jueves, diciembre 21, 2006

Las toxinas navideñas empiezan a revolotear a mí alrededor produciéndome una florida, o más bien exuberante sintomatología, desde aquí rindo un homenaje al doctor House, al que espero igualar pronto, no en sabiduría médica sino en mala leche por culpa de lo que me rodea. Mis síntomas han empezando por picores, urticaria, acidez de casi todos mis órganos incluido el estómago, una incómoda poliuria (hace tiempo que no me la tocaba tanto) y terminando por desazón, desasosiego, irritabilidad y agudización extrema de cinismo. Además de dar un gatillazo cuando he acudido a la fiesta de la masturbación que propuso Mía en su blog.

No os preocupéis, no es mortal, ni siquiera deja secuelas, en un par de semanas se me pasará.

Lo que realmente me preocupa es mi vecina Consuelo, a esta no la conocéis, por cierto, si queréis saber algo de Socorro , solo tengo una cosa que decir, ha muerto su odiado padre, ha heredado y se han mudado todos a un pareado con jardín, así que ahora mismo queda un piso vacío, ya sabéis si os interesa es muy amplio y estamos en una buena zona, bien comunicada.

Pues la señora Consuelo, solterona como ella sola, si algún investigador dedicase su tiempo a medir y codificar el grado de soltería, seguro que tomaría a Consuelo como ejemplo, sería la regla donde cualquier soltera podría tomar medida de su condición. Esta señora no es que esté soltera, es soltera, seguramente de nacimiento.

(Digo soltera y no soltero porque hablo de una soltera, si hablara de solteros estaríamos tratando un tema completamente diferente, y digo esto porque últimamente el o/a me está poniendo de los nervios)

Parece que también tengo el cerebro un poco afectado, porque paso de un tema a otro sin ton ni son.

A lo que iba, esta pobre mujer sufre, sufre muchísimo y no por ser soltera, que lo es, sino porque de alguna manera se ha acostumbrado a vivir en sufrimiento, no se si estas condiciones que describo tienen algo en común, si una es desencadenante de la otra o al revés, el caso es que la señora Consuelo no tiene consuelo.

Cada vez que te cruzas con ella hace un comentario sufrido, si le das los buenos días ella te responde con un:

-Buenos serán para usted, porque yo me he levantado hoy con un dolor de cadera horroroso, no se como me puedo mantener en pié.

Y si le comentas lo buen día que hace te suelta:

-Yo no tengo un buen día desde hace ya tanto tiempo que ni me acuerdo, fíjese usted lo que le digo.

-Si te la cruzas por la calle:

-Si paseando un poco, sola como siempre, el día que me pase algo.... ¡Hay, señor, señor!

Como le pidas la vez en la cola de la panadería:

-Si señor, yo soy la última, aunque no debería comer pan porque últimamente he engordado un poco, seguro que tengo el colesterol por las nubes y cualquier día de estos me da algo malo, un infarto o algo peor.

Como te pille en el ascensor, estas perdido; empieza por los problemas con los pies, juanetes, callos y uñas rebeldes, pasa luego por los tobillos, que se le tuercen cada dos por tres, las pantorrillas se le montan por la noche y en las rodillas debe de tener los ligamentos cruzados sin cruzar y por eso le duelen tanto. Por suerte vivo en un cuarto y no pasamos de hay.

Si la encuentras en el quiosco comprando el Pronto se justifica:

-A ver si aquí dice algo de la aromaterapia, he oído que va muy bien para las neumonías, porque seguro que la tos que se me coge aquí, en el pecho, todas las noches va a ser de eso, si es que ya ni duermo.

En la frutería suele decir:

-Me lleva pitando el oído toda la mañana, seguro que algo malo me va a pasar, me veo con sonotone, ¡jesuspordios que lástima de mí!

Y una vez preparado el terreno, se cuela en la caja del supermercado haciéndose la sorda.

Siempre tiene algo que relatar, malo siempre por supuesto, aunque nunca me la he encontrado en el ambulatorio ahora que lo pienso.

jueves, diciembre 14, 2006

Las cosas pasan porque tienen que pasar, aunque no te las esperes, aunque no lo hayas planeado así, si tiene que pasar, pasa, es lo que llamamos el destino, esa cosa que nos espera siempre a la vuelta de la esquina.
El destino de Socorro, como no, también estaba escrito, se había dado de bruces con él y ahora me lo estaba releyendo a mi.
-Sin decirnos nada llegamos tácitamente al acuerdo de no contarle nada a Julian, David no se iba a enamorar de mi, espero, él lo único que necesitaba era un poco de calor humano, un revolcón de vez en cuando, tanto es así que ultimamente parece afrontar la vida con un poco más de ambición, estudia más, no se pasa el día tirado en el sofá y ya va saliendo de marcha con los compañeros de la facultad.
Claro que ahora paso mas tiempo en casa sola, solo el padre suele hacerme compañía cuando vuelve de su paseo matinal, que consiste en una visita al parque, otra visita al bar y de vuelta al hogar con el pan y el periódico bajo el brazo, a partir de ese instante parecía como si se le acabasen las pilas, como si se desconectara del mundo exterior, comía sin mucho entusiasmo, hacía su siesta y se conectaba a la televisión como cualquier descerebrado, ni siquiera cambiaba de canal, no se si por la desconexión neuronal o por pereza, o porque no sabe usar el mando a distancia.
Lo que más rabia me daba es que no celebrase mis comidas, puede que peque de falta de humildad señor Chisme, pero lo que yo cocine, sea lo que sea, es para chuparse los dedos.
-No lo puse en duda, claro está, además no quería interrumpirla ya que la confesión se acercaba a un punto que me empezaba a dar un poco de miedo, bueno si no miedo, cierto respeto, inquietud quizás.
-Cada día cocinaba algo especial, durante varios días no repetí ni un solo plato, me esmeraba como si me fuese la vida en ello, por supuesto Julián y David disfrutaban como cochinos en un charco, pero el padre no, solo engullía y luego se hundía en su sillón, a veces me recordaba a un móvil sin batería que caminaba derechito a recargarse en su base.
Así que un día, ya harta de que no supiera apreciar mis guisos, me planté delante de él interponiéndome entre sus ojos de cordero degollado y la televisión y le dije cuatro cosas bien dichas, sin gritar, sin aspavientos innecesarios, solo cuatro palabras precisas y certeras como el bisturí de un cirujano.
Y se puso a llorar, primero hizo un puchero, desgarrador por cierto,y enseguida rompió a llorar, lloró y lagrimó como un niño con cara de jubilado, "Vaya, -me dije- me he pasado con el bisturí"
Pero no, no era eso, esa pena que guardaba este pobre hombre necesitaba salir por algún sitio y yo con mi pequeño corte le abrí una vía de escape. No tuve mas remedio que abrazarlo, no se durante cuanto tiempo estuvimos así, pero que pena de hombre, se ve que añoraba muchísimo a su difunta esposa, tanto que cuando se le fueron acabando las lágrimas empecé a notar una presión extraña, bueno extraña no porque una no se ha caído de un guindo y enseguida vi claro lo que estaba pasando, pero amigo mio, es que me daba tanta penica, llevaba el pobre tanto tiempo sin tocar hembra.
¿Quiere que le siga contando'
-No hija, ya me imagino el final de la historia.
-Si, pero todavía hay más, en realidad todo esto no me supone problema alguno, creo que no hago mal a nadie, a mi Julian no se lo cuento y no creo que haga falta, el problema es que estoy embarazada.
-Vaya, felicidades, eso si se lo contaras a Julian, no?
-Se lo tendré que contar, supongo, pero el caso es que ahora mismo no se quien es el padre, tengo tres posibilidades.
-Claro, no te salen las cuentas, será imposible saber quien es el padre, ni siquiera una vez que nazca.
-¿Y que hago? necesito un consejo, ayudeme señor Cotilla.
-Pero chiquilla ¿Como se te ocurre acudir a mi? me conoces, sabes de mi reputación, lo más probable es que todo esto salga a la luz porque me será imposible resistir, el cotilleo me puede, es más fuerte que yo. Y además ¿Y si tus posibles engendradores leen mi blog?
-Lo dudo, nunca leen, y menos en Internet, no saben lo que es un blog.
-Entonces, lo que tu quieres es que esto se sepa, que se corra la voz, como si se tratase del programa este de la noche ¿Como se llama?
-Hablar por hablar
-Eso mismo, pero tu lo que quieres es "Postear por Postear"
-Eso mismo, ¿Me hará usted el favor?

Bien amigos de Postear por Postear, Socorro pide auxilio, ¿Alguien puede ayudarla? Un consejo, una frase de apoyo, ¿Alguien tiene una experiencia parecida?


domingo, diciembre 10, 2006


Esto me pasa por asomarme tanto al balcón, esta mañana me pareció oír un timbre y después uno golpes muy fuertes, como si aporrearan a mi puerta, pero yo ni caso, seguía mirando a la gente pasar absorto en mis pensamientos. solo reaccioné cuando escuché gritar:
-Socorro, socorro.
¿Como no? acudí raudo a la llamada o al rescate, sin saber que podría ser, miré a ambos lados de la calle pero no vi a nadie en peligro, entré en mi casa y pude escuchar mejor los gritos, seguí el rastro que, ¿Como no? me llevó hasta mi mirilla. Cuando miré por ella pude ver al otro lado a la chica que pedía socorro, abrí la puerta y le pregunte:
-¿Que te pasa, necesitas ayuda?
-No ayuda no, solo querías que me abriese usted, soy Socorro, su vecina del 5ºB.
-Ha, Socorro, ya te reconozco hija y ¿Que te pasa? menudo susto me has dado.
-Bueno, nada del otro mundo, pero como al pasar lo he visto asomado al balcón, he pensado venir a pedirle un favor, o mejor dicho, un consejo, pero como no me contestaba me he asustado un poco, es que ultimamente lo he visto un poco taciturno.
¿Taciturno? dice que me ha visto, osea que me ha observado, taciturno, menuda palabreja.
-Pasa hija pasa, acompáñame al salón y cuentame lo que quiera que sea que te inquieta tanto. Y dices que me has visto como un poco taciturno, ¿Desde cuando?
Socorro se sentó en mi sofá y después de alisarse la falda, recolocarse la camisa y recomponerse su pelo rizado me contestó.
-No hace mucho, tengo entendido que ha tenido usted algunos problemas con Remedios, la óptica.
-¡Pero bueno! ¿acaso has estado espiándome? ¿no me habrás estado siguiendo?
-No hombre no, yo lo se porque leo su blog, simplemente, y es por esto que ahora acudo a usted para pedirle consejo.
Tierra trágame, pensé, mis más intimos pensamientos, mis chismorreos, que vergüenza pero ¿quien iba a pensar que algún vecino mio podría leer mi blog?, yo creía que los que mantenemos y leemos blog eramos unos bichos raros y escasos.
- Y como creo que, según le tengo leído, es usted una persona cabal y con sentido común he acudido para pedirle consejo, además prefiero contarle yo misma lo que me pasa antes de que usted lo averigüe por sus propios medios, se que tarde o temprano se enteraría, así que aquí me tiene, dispuesta a contarle una buena historia, mi historia, real como la vida misma.